Ediciones Colihue | Teatro para chicos | Javier Villafañe | 978-950-563-788-1




Efemérides

1898 Nace en España Vicente Aleixandre, figura cumbre de la llamada generación del 27, Premio Nóbel de literatura en 1977 y autor de Espadas como labios, Consumación, y otros.

1999 Se publica el Timeo, de Platón, en la traducción de Conrado Eggers Lan. Su compleja teoría de la formación de la materia ha sido reivindicada en este siglo como anticipación de la moderna física cuántica.

2005 Fallece en Asunción Augusto Roa Bastos, el más importante escritor paraguayo, autor de Yo, el supremo, a quien se le reconoció internacionalmente con el prestigioso Premio Cervantes.

1905 Se funda el Club Argentino de Ajedrez.

1925 Aparece en París "El Proceso", novela del escritor checo Franz Kafka, fallecido el año anterior.

Ficha del libro

Teatro para chicos

Títeres y actores. Obras completas (Tomo I)

Javier Villafañe



ISBN: 978-950-563-788-1
Código interno: 103788-1
Disponibilidad: Disponible

Precio: $ 185.00

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Colección: Obras completas de Javier Villafañe
Formato:140 x 220
Encuadernación:Rústica Binder
Páginas:144
Editorial:Ediciones Colihue
Año de edición:2009
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Destinatarios:

Reseña:

La dramaturgia titiritera de Javier Villafañe no tiene desperdicios, se construye sobre la base de una dinámica teatral escénica total. Es decir, es acción pura, tal como el teatro de títeres, contiene todos los elementos del mejor teatro; el texto poético es el eje, sin fisuras y ajustado con las palabras apropiadas y necesarias, que a su vez da el ritmo y la cadencia a la representación teatral titiritera. La Andariega y Maese Trotamundos de alguna manera signaron, desde el nombre con el que Villafañe los bautizó, el destino de sus obras teatrales, tanto las destinadas a los niños como las que escribió para jóvenes y adultos: ya sea con muñecos, ya con actores. No solo recorrieron con sus representaciones el país entero, sino que llegaron a diversos y remotos lugares de América Latina y el mundo. En sus obras infantiles se puede percibir con qué sutileza lograba el titiritero ubicarse en la perspectiva de los niños, ver la realidad a través de sus ojos, y comprender la recepción que tuvo en miles de lectores y espectadores, pequeños y no tanto. Javier Villafañe era un poeta que hacía títeres y de los mejores, era un hombre grande, un adulto que jugaba: toda su obra se inscribe en este hacer.