Ediciones Colihue | La vacilación afortunada | Leonora Djament | 9789505639526




Efemérides

1865 Nace en Bombay, India, el escritor británico Rudyard Kipling. Autor de novelas de aventuras memorables como El Libro de las Tierras Vírgenes o Kim, Kipling fue ganador del premio Nobel de Literatura en 1907.
1957 Muere Enrique Maroni, comediógrafo y poeta popular, que recogió parte de sus versos en los libros Arriando sueños y La humilde cosecha y, entre otras obras teatrales escribió "Stud La Pampa", "Los gorriones" y "Adelante los que quedan".

Ficha del libro

La vacilación afortunada

H. A. Murena: un intelectual subversivo

Leonora Djament



ISBN: 9789505639526
Código interno: 103952-6
Disponibilidad: Disponible

Precio: $ 230.00

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Colección: Puñaladas
Formato:11x18
Encuadernación:Rústica Binder
Páginas:128
Editorial:Ediciones Colihue
Año de edición:2007
Materia: LITERATURA -> ESTUDIOS LITERARIOS -> TEORIA LITERARIA. CRITICA LITERARIA. CRITICA TEXTUAL
Destinatarios: Libros para jóvenes y adultos -> No ficción (ensayo, investigación, divulgación) -> Crítica literaria

Reseña:

Crítico, novelista, dramaturgo, Héctor Álvarez Murena fue uno de los intelectuales más polémicos de su tiempo. Miembro tanto de Sur como de Contorno, colaborador de La Nación y editor de Monte Ávila, traductor de Benjamín y Adorno; la crítica quiere que su obra sea hoy recordada por sus ensayos en los que la que la reflexión telúrica (la interpretación fatalista del mundo americano) se torna central.
Contrariando esas tendencias, La vacilación afortunada muestra cómo la ensayística de Murena da a leer un entramado crítico y teórico más rico y plural que la mera reminiscencia de un pasado que nos persigue. En efecto, Djament muestra cómo durante los 50 y 60 los textos de Murena construyen una concepción del poder que anticipa la que luego desarrollará Michel Foucault; al tiempo que cuestionan también una filosofía dura de la conciencia (sin necesidad de haber pasado por el estructuralismo como la mayoría de los intelectuales). Murena, a contra mano, lee a los intelectuales de la Escuela de Frankfurt, especialmente Walter Benjamin y T. Adorno, pero también, al Romanticismo alemán y ciertas lecturas orientales, talmúdicas y bíblicas que vuelven extraños sus escritos.
Así, para Djament, la fuerza de los textos de Murena radica justamente en esquivar permanentemente los encasillamientos y las sistematizaciones reduccionistas a las que es tan afecta una parte del campo cultural argentino. La vacilación afortunada, lúcida y provocativamente, interroga los textos críticos de Murena, y al hacerlo, interroga los modos en los que la cultura argentina construye su propia historia.